Si conseguiste cruzar el umbral y sobrevivir de la mano de mamá o papá al túnel del terror… respira hondo, porque ahora empieza la verdadera diversión.
Nada más entrar, la bruja Maruja (junto al fantasma Caramba y sus singulares amigos) te atraparán con una historia de esas que se quedan grabadas en la memoria y erizan la piel.
A continuación, las cocinas de la posada encantada encenderán sus fogones humeantes. Primero, para pringar las manos mezclando los ingredientes más insólitos de unas apestosas magdalenas que, por obra de la magia (y del horno), se convertirán en deliciosas cupcakes monstruosas.
Mientras se hornean, cruzaremos la niebla hasta el PhotoCall para inmortalizar nuestro disfraz más aterrador y capturar las caras de susto más divertidas. Tras el posado, repondremos fuerzas con un tentempié de alta cocina terrorífica: ojos de sapo, dedos de bruja y gusanos de colores… regados con los más extraños brebajes de la casa.
En el tiempo libre jugaremos, saltaremos y correremos por cada rincón hasta que los monstruos de la posada se despierten de su letargo para retarnos a un truco o trato legendario. ¿Cuántas chuches serás capaz de conseguir? Pruebas de valor que superar, acertijos imposibles de descifrar y un sinfín de bailes oscuros para poder ganar.
Para clausurar la mañana por todo lo alto, nos reuniremos en el gran salón central, donde un auténtico aquelarre de criaturas y monstruos nos hará mover el esqueleto sin parar hasta la hora de comer…
Y ojo, porque este año la Posada se guarda un as bajo la manga: para que la diversión no decaiga y evitar los dramas de última hora a la hora de marchar a casa, contaremos con un Banquete Secreto opcional. ¡Un menú digno de Transilvania con brebajes burbujeantes y la pizza más monstruosa para cerrar el día por todo lo alto!
















